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08 febrero 2010

Ansaldo, playboy monárquico


Hoy he tenido el sueño más jodidamente retorcido en años. Y ha sido, cómo no, echándome una siesta. Joder no se que tienen pero siempre me hacen soñar chorradas de lo más curiosas, quizá por aquello de que tu mente no está pensando en la noche y se desubica, y la pillas como en bragas. Y algo se inventa. Están mas chulos que los sueños de por la noche. Pero sólo se lo he oído a la gente que no duerme habitualmente la siesta. Por no decir que no se lo he oído a nadie, pero como que da más solidez a mi mierda de teoría.

Tengo otra, que es lahostia. Y es en exclusiva cabronazos. Veréis. Uno se puede calentar el café en su cafetera (séase hacerlo, y curiosamente ya sale calentico), o hacerlo en el microondas. Hasta ahí bien. Uno también puede echarle leche según sale de la cafetera. No problem. Yet.
Porque, y esto me sorprende mayúsculamente, que es uno de los calificativos más grandilocuentes que conozco, así que mirad a ver si la cosa es importante; cuando uno calienta la leche en el microondas, la sonoridad del vaso cambia. Totalmente. Es como si de golpe en vez de cristal fuera de plástico, es un sonido sordo y no el típico "clin", onomatopeya que también mola.
Probadlo ahora mismo, no esperéis. La leche en el microondas ve alterada su sonoridad, y con ella la del vaso. Ahora mismo tengo prisa y no os puedo explicar el por qué. Pero cambia. Movidas de las densidades que sólo entendemos los de letras. A joderse, cientificoides. Mucho lirili y poco lerele, o algo así. Que mucho curar el cáncer (por cierto... ¿no estáis tardando un poquillo?, sin agobios eh... pero que aquí todos curramos lo nuestro y vosotros, venga que venga inversiones, y como el que oye llover. Yo no digo nada. Pero se empieza a notar, cantosos) pero poco explicar movidas chorras como esta.

Que son, al fin y al cabo, las que hacen graciosa la vida, es una forma de creer que aún queda n misterios desconocidos. Desde que Teshieger se dedicó a explorar el último territorio, andamos algo escasos de aventuras, y bueno, yo hago lo que puedo.

Hablando de aventuras, niños y niñas que jugáis con tijeras cerca de los ojos ajenos; escuchadme. Existió una vez un hombre, llamado José Antonio Ansaldo, aviador, vividor y colgador y probador y tocador y d'or y de todor, pero que sobre todo era conocido como:


trrrrrrr trrrrr trrrrrr
....
....

....
....
....


"¡¡¡EL PLAYBOY MONÁRQUICO!!!"


Ya no hacen hombres con ese molde. Para más datos, este señor, que era un poco falangistoide pero conservando sus más puras esencias monárquicas, fue el gilipollas que estrelló el avión en el que Sanjurjo se iba a unir a la sublevación desde Estoril, que es el único sitio que no vigiliaban los portugueses, que no eran tan cantosos en estos momentos tempraneros. 20 de julio. Pues se escojonó con la avioneta, que resulta que Sanjurjo había metido tooooodos sus trajes de gala con toooodas sus medallicas preciosas en un maletón, en una avioneta un poco trasto que fue a escoñarse contra el bosque que empezaba según acababa la pista. Sanjurjo cascó, claro, que ya estaba mayorcico. ¡Pero Ansaldo no!

Así pudo ametrallar cuantos rojirris quiso. Como un señor.

El playboy monárquico. Ni el Barón Rojo, oiga. Made in Spain. Que es muy different.

1 comentario:

  1. Ya no se hacen hombres como los de antes....

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